miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿QUÉ QUIERE DIOS DE NOSOTROS?


¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Típico, verdad? Nos cansamos de repetirlo pero pocas veces profundizamos en el tema. Es más... ¿Para qué sirve esta vida? ¿Qué quiere Dios para nosotros? Dios, GADU, Energía... cada uno que le llame como quiera, pero doy por supuesto que si me estás leyendo, crees que a parte de lo terrenal, hay algo mucho más grande que da sentido a todo.

Sabéis que me gusta ser positiva y optimista, y que creo en un "Mundo de Magia" que le da el nombre al blog, pero esta vez... necesitaba reflexionar desde el "acto de contricción" más que desde el deseo y la espiritualidad más mágica.

A veces uno tiene que esperar a tener días malos en el plano material y terrenal para plantearse las disyuntivas más metafísicas y filosóficas de la propia existencia... Dios nos "pone" en este mundo sin manual de instrucciones para la vida, ¿Qué quiere de nosotros? Las respuestas parecen fáciles: que seamos bondadosos, que nos portemos bien... en definitiva, que diferenciemos el concepto del bien y el mal tradicional y nos decantemos por el correcto. Nadie discute esto pero... cada día se me queda más pequeña esta "teoría de la vida"

Retomemos el momento del nacimiento; desde el mismo instante que vemos la luz, todo lo que nos rodea parece indicar que somos seres libres, que venimos al mundo con la posibilidad de hacer lo que queramos: ¡Grandes cosas! Pero... ¿Realmente somos libres? ¿O es un espejismo de libertad dentro de unas ataduras sociales? Estudias, vas al colegio, haces amigos, trabajas, te emparejas, tienes hijos... En fin, lo que "se debe hacer" en Occidente. Pero todo esto conlleva sacrificios, sufrimientos, esfuerzos inútiles de los que a veces incluso nos enorgullecemos y pensamos que halagan a Dios. ¿Para qué? ¿Quién dice que se deba vivir así?



Después, en otro tipo de conversaciones a todos se nos llena la boca diciendo que creemos en un Dios bueno, un Padre que nos quiere por encima de todo. ¿No es un poco contradictorio? ¿No será que Dios lo único que quiere para nosotros es nuestra felicidad...? Que vivamos alegres, despreocupados sin tanto rompernos la cabeza pensando en el trabajo, en el futuro, en pagar la hipoteca. ¿No querrá unos hijos libres, pero LIBRES con mayúsculas que busquen su propio sentido de la vida con conciencia espirutual?

Está claro que yo no soy ningún gurú ni ninguna iluminada para saber los designios de lo que nunca vi, pero cada día me preocupa más lo que hago de mi vida y lo que colectivamente hacemos del mundo.

En definitiva, que Dios (o como le quieras llamar) nos hace el regalo de la vida para que la disfrutemos y seamos felices y nosotros la malgastamos... no me extraña que esté disgustado.

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