miércoles, 29 de enero de 2014

MALGASTANDO EL PRIVILEGIO DE LA VIDA


Los seres humanos somos grandiosos; hemos sido hechos con capacidades increíbles: sentimos, amamos, hablamos, entendemos, aprendemos... y ni siquiera somos conscientes de ello...

Nos rodean personas, amigos, familia, compañeros que nos quieren, nos ayudan, están pendientes de nosotros... y no nos damos cuenta...

Tenemos a nuestro alrededor un mundo magnífico lleno de lugares mágicos que visitar, rincones perdidos donde re-enamorarnos, paisajes con los que asombrarse... y hay suerte cuando lo no destruímos...

La mayoría podemos correr, tocar, reir, bailar... y siempre estamos agotados para hacer nada...

Llevamos en nuestro interior un alma majestuosa, llena de energía, que contiene y es contenida por Dios, que nos hace inmortales, eternos y divinos... pero nosotros sólo pensamos en comprar cosas...



¿Qué es lo que falla? ¿Por qué tiramos por la borda nuestras vidas? ¿Qué nos impulsa a desaprovechar nuestra existencia? ¿Qué hemos hecho mal los occidentales?

Nos levantamos temprano, con sueño y sin haber descansado lo suficiente; trabajamos duramente en puestos que ni nos gustan ni tienen una utilidad para el mundo; llegamos a casa agotados y muchas veces hasta discutimos con nuestra familia; pasamos los días contando las horas para que llegue el fin de semana... ¿Es esto vivir? ¿Dios nos ha dado el privilegio de la vida para que la malgastemos?

No quiero decir que nadie deba asumir obligaciones, ni que el tiempo que nos toque estar aquí deba ser siempre alegría y despreocupación (¿o sí?) pero a lo mejor deberíamos dejar de darle tanto valor al trabajo duro y a la lucha por la estabilidad laboral y empezar a ver desde otra perspectiva a aquellas personas que tienen la valentía de salirse del orden establecido y de la férrea sociedad que nos atrapa. ¿Hippies, bohemios... locos? Cada uno que les llame lo que quiera, pero yo les llamaré felices.







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