martes, 4 de agosto de 2015

LA FALSA ESPIRITUALIDAD DE LA SUPERFICIALIDAD


Nadie parecía poder preverlo, pero desde hace menos de 10 años, internet y las redes sociales han dado un giro de 180 grados a nuestras vidas: relaciones con amigos, periodismo, comunicación... Como muchos ya sabréis, soy una persona positiva y me gusta ver el lado bueno de todo, por lo que no me gustaría obviar las facilidades y bondades que este nuevo estilo de vida cibernético nos ha aportado. Podemos estar en contacto con amigos de la infancia que han cambiado de continente, con familiares que viven lejos, la inmediatez y claridad de las comunicaciones... y doy gracias por ello.

Sin embargo, este nuevo escaparate de vidas ha fomentado la hipocresía, la superficialidad, la pamplina y la falsedad. A día de hoy importa más que tus amigos vean colgada con un buen filtro la foto de la ensalada que te vas a comer que probarla para ver si tiene sal. Vamos de vacaciones con el objetivo de sacar fotos estupendas de las puestas de sol en la playa en lugar de disfrutar cada momento del viaje. Da igual si en casa ni te hablas con tu pareja, lo único preocupante es subir fotos juntos y sonrientes para que tus contactos comenten lo enamorados que estáis.

De un tiempo para aquí, este fenómeno ha dado en llamarse "postureo", un neologismo derivado de postura que, en realidad, se adapta muy bien al concepto. Pero, como todo en la era digital, ya está empezando a quedar desfasado... porque ahora lo que se lleva es el #feelingblessed ¿Qué es esto? Pues técnicamente un hagstag que los usuarios de las redes usan  para hacer saber al mundo que no sólo son guapos, felices y maravillosos sino que tienen una vena espiritual muy acentuada y atribuyen a "algo divino" su suerte y lo agradecen.

https://instagram.com/p/50d03mHtJX/?taken-by=gisele

No seré yo quien ponga trabas al agradecimiento y al enfoque espiritual de la existencia humana pero... ¿Es ésto real? ¿Sienten esa bendición y agradecimiento o es simplemente una moda y otra pose más? En mi humilde opinión, toda bendición compartida se multiplica pero no debemos dejar de lado la vertiente privada del misticismo o de ese contacto con la divinidad. No por enseñar tu felicidad eres más feliz... No por mostrar tu espiritualidad, estás más cerca de Dios. Y mucho menos cuando lo que enseñas está cuidadosamente medido y controlado estéticamente para que proyecte tu belleza física y posibilidades económicas. ¿Cual es el fin de la publicación? ¿Agradecer o enseñar al mundo lo bien que te va?

En definitiva, que me quedo con la felicidad privada y no pública, en mi casa y no en las redes, con mis amigos en persona y no por chat, con las risas sonoras y no los jajaja aunque no me vea nadie y esté totalmente pasada de moda.


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